Mindfulness:  Siempre es hoy

Mindfulness:  Siempre es hoy

Lee atentamente esta pregunta y responde ¿Pasas más tiempo recordando el pasado o imaginando el futuro?

Cualquiera que sea la respuesta, ninguna de las dos cosas existen. Porque el pasado ya fue y futuro nunca será como lo imagines o diseñes -por más tiempo que inviertas en ello-, porque sencillamente siempre es hoy. Así que mientras lees estas líneas ¡Bienvenida  al momento presente, bienvenida al hoy, aquí y ahora.

El ‘mindfulness’, es una la filosofía que se ha puesto de moda, quizá por lo útil y beneficioso de hacer parte de nuestra vida diaria sus diversas prácticas meditativas. Su fundamento es la atención plena, es decir, permanecer consciente poniendo tu atención en algo que está ocurriendo en ese preciso instante

¿Qué es?

¿Algún sonido?

¿Tu respiración?

¿Alguien que pasa caminando a tu lado?

Podemos aprender a ser conscientes de lo que está pasando a nuestro alrededor, de cómo nos movemos, de la actividad que estamos haciendo  o de lo que sentimos. Sin embargo, esta práctica también se trata de prestar atención a cómo respondemos o reaccionamos ante cada momento de la vida porque esta clase se consciencia es la base de toda vida creativa, ya que nos permite ser honestas, aceptarnos, evaluarnos, ser valientes, y vivir con un sentido profundo de evolución.

El Mindfulness entonces, no es solo saber dónde dejaste las llaves de casa, es también entrenar tu mente para conocerte y poder comprometerte con tu transformación personal. Solemos prestar atención a las actividades del momento, pero se trata también de prestar atención a los detalles de nuestra experiencia, prestar atención a las intenciones que motivan lo que hacemos o lo que dejamos de hacer, preguntarnos ¿Es eso realmente lo que quiero hacer?

A veces de un momento tiendes a sentir malestar emocional y no sabes de donde vino ¿qué pasó? ¿Qué te dijiste a ti misma? ¿Qué pensaste? Los pensamientos generan emociones, es así de básico y si no tienes consciencia  de lo que piensas o incluso de lo que crees, es verdaderamente difícil que puedas realizar cambios o transformaciones. Bien lo dijo Elizabeth Gilbert en su libro Comer, rezar y amar: “Tienes que aprender a elegir tus pensamientos tal como escoges la ropa cada día” porque si no puedes controlar tus pensamientos estarás en problemas por siempre y no se vale que seamos nuestras propias enemigas.

¿Cómo practicarlo?

  1. Dejando de lado las connotaciones religiosas, tiene que ir acompañado de buenas intenciones, amabilidad y generosidad. Puedes prestar atención a algo que haga daño a los demás o incluso a ti misma, pero en esencia es una técnica para enriquecer tu vida aprendiendo a vivir con intensidad las experiencias que te está brindando este momento.
  2. No hay días de descanso o breaks, tienes que intentar practicarlo en todo momento, no solo al colorear un libro, caminar o cocinar. Su valor reside en no practicarlo solo cuando nos acordamos, es llevar la meditación a todas nuestras actividades, sin juzgar, etiquetar o rechazar lo que vivimos, simplemente viviendo. Respirando, siendo y estando.
  3. Practicar una atención plena o consciente no te va a asegurar la felicidad, la felicidad es una práctica, que no depende de nadie más y si no entrenas la pierdes. Cuando estás dispuesta a conocerte mejor pueden surgir facetas, pensamientos y emociones que quizás ni siquiera conocías. No es una técnica que sirva sólo para disfrutar con más intensidad de los momentos agradables de la vida, también sirve para vivir con intensidad los momentos desagradables y aprender de ellos, pues nuestras emociones sean positivas o negativas, son mensajeros que vienen a enseñarnos algo.

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